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Peces machos que asumen el reto de una paternidad ejemplar

A propósito del Día del Padre, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, conjuntamente con el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras "José Benito Vives de Andréis”, INVEMAR, exaltan a las especies que por ejercer una paternidad responsable son dignas de destacar y emular.

 

                  Peces machos que asumen el reto de una paternidad ejemplar

 

Izq: Caballo de mar Hipocampus reidi en octocoral San Andrés isla | Der: Pez Bocón Opistognathus panamensis  | Fotografías: Juan David González, INVEMAR.

 

Los caballitos de mar machos cumplen con cariño el sueño recurrente de más de una mujer: que sean ellos los que queden preñados y sientan el desasosiego de las horas previas al alumbramiento.

 

 

En efecto, la hembra seducida deposita sus huevos en la bolsa incubadora del macho, en pleno abdomen, y este aguarda sin drama el periodo de gestación, hasta que llega el momento de dar a luz, proceso en el cual, deben pujar a través de movimientos peristálticos, o hacer presión sobre un coral o una roca para que la prole salga. A veces a costa de partes de sus propios tejidos. Como si fuera poco, los alevinos, que pueden ser entre 10 y 400, regresan y salen de la panza durante los primeros días de dieta del papá.

 

 

Como el Caballito de mar (Hippocampus), la fauna marina cuenta con varias especies que son verdaderos padres ejemplares dedicados ciento por ciento al cuidado y protección de los hijos en sus primeras etapas. De hecho, varias familias gozan de papás muy caseritos que se encargan no solo del periodo de incubación, sino del baño diario de los recién nacidos, de la limpieza del hogar y de mantener a raya las posibles amenazas contra los neonatos.

 

 

Las familias Apogonidae, Opistognathidae y Ariidae, son algunas de ellas.

 

 

Al pez bocón (Opistognathidae), por ejemplo, se le llena la boca con los hijos. Literal. No solo guarda en ella los huevos, sino que es desde la misma boca donde estos eclosionan y donde los sigue manteniendo el padre durante sus primeros días de vida.  Este proceso, conocido como “incubación bucal paterna” es más común en peces de agua dulce.

 

 

El pez bocón debe hacer un sacrificio grande por su prole pues incubar los huevos en la boca significa hacer maromas constantes para airearlos, limpiarlos y evitar que un hongo los dañe, sin dejarlos caer y que se los lleve la corriente o el hambre de un depredador. También significa para el padre dejar de comer durante semanas. Incluso después de nacidos.

 

En la familia de los cardenales (Apogonidae) también son los machos quienes religiosamente incuban los huevos en su boca. A este pececito de escasos 10 centímetros, le pueden caber en su boca varios cientos de hijos. La mamá cuando está lista, desprende los huevos que son rápidamente fertilizados y atrapados con la boca por el padre. Durante varios días la ingesta de alimento es nula.

 

 

En el caso de los Ariidae o bagres marinos, se trata de peces considerablemente más grandes que también se encargan de prestar su cuerpo, - en este caso su cavidad bucal-, para que sus hijos nazcan en perfectas condiciones, siendo imposible entonces calmar un antojo en medio del más esperado ayuno que obliga esta tierna paternidad.

 

 

Es así como en el mundo de los peces, varios grupos encomiendan en los padres la tarea de la gestación y ellos muy radiantes cumplen con la hermosa labor de traer a sus pequeños al mundo cuidándolos incluso en sus estadios iniciales.

 

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