Mares y océanos se han convertido en una fuente considerable de preocupación para los distintos estamentos administrativos de todos los países. Esta preocupación llega más allá de los organismos oficiales, cada vez más se percibe una mayor concienciación en todas las capas sociales de la necesidad de aplicar soluciones ambientales, locales, globales y sectoriales a la degradación continua de los mares, especialmente en las zonas explotadas por el hombre.