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Más de 700 árboles sembrados en la cuenca baja del rio Toribio: Experiencia de restauración y conservación del manglar

Por: Programa CAM

 

Proceso de transporte de plantas para siembra. Fotos: Izq: Miguel Sánchez; Abajo y Arriba: Juvenal Castro, viverista INVEMAR.

 

En el marco de VIVO TORIBIO: “Implementación de Lineamientos Para la Restauración del Ecosistema de Manglar de la Desembocadura del Rio Toribio”, un proyecto financiado por Puerto Nuevo SA, liderado por INVEMAR en alianza con la Corporación Paisajes Rurales,  se realizó el pasado 26, 27 y 28 de agosto, la primera siembra de material vegetal en la desembocadura del río. El objetivo de estas siembras es reestablecer la conectividad entre las áreas de manglar y bosque seco tropical ubicadas en el área, estableciendo herramientas de manejo de paisaje diseñadas y orientadas a enriquecer tanto la ronda hídrica del río, como el manglar y su zona de transición a bosque seco.

 

En esta actividad se sembraron 337 plantas entre mangle blanco (Laguncularia racemosa), mangle negro (Avicennia germinans) y mangle botoncillo (Conocarpus erectus); y 386 individuos de bosque seco tropical de 14 diferentes especies como Caracolí (Anacardium excelsum), Roble (Tabebuia rosea), Hobo (Spondias mombin), Resbalamono (Bursera simaruba), Bolombolo (Andira inermis), Laurel (Nectandra turbacensis), y Campano (Albizia saman), entre otras plantas que se distribuyeron en 2,5 hectáreas en la zona de transición de bosque seco a manglar, y 0,6 ha en la ronda hídrica. Todas las plantas sembradas se propagaron y desarrollaron en el vivero instalado en la zona, atendido por personal local.

 

Las estrategias de restauración han sido diseñadas a partir de un análisis integral del paisaje alrededor de la desembocadura del rio Toribio, lo que ha permitido trazar diferentes herramientas de manejo de paisaje que buscan responder a las necesidades de restauración de cada zona, considerando esquemas de siembra, las especies a sembrar y densidades de las mismas. De esta manera, se contribuye al mejoramiento del hábitat, el incremento de la conectividad de estos ecosistemas, la conservación de la biodiversidad del área y al desarrollo de experiencias de restauración locales que derivarán en protocolos y mejores prácticas.

 

Es muy importante resaltar, el empleo de recursos y mano de obra local en las labores desarrolladas, contribuyendo con las familias del sector a partir de la generación de jornadas de trabajo que permiten un ingreso económico adicional, teniendo un impacto positivo en la economía de las familias, que debido al aislamiento preventivo obligatorio vieron sensiblemente disminuidos sus ingresos. A su vez, esta experiencia ha sido clave para la sensibilización y el acercamiento de los miembros de la comunidad a los temas relacionados con el uso y la importancia de conservación de la biodiversidad asociada al manglar y al bosque seco.

 

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