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¡Los bonos de carbono azul en Colombia, son una realidad!

 

 

 

El proyecto “Vida Manglar” tiene una duración de 30 años y su objetivo es reducir las emisiones de GEI (gases efecto invernadero) resultado de la deforestación y degradación, a través de actividades que permitan el manejo sostenible de los manglares en el Golfo de Morrosquillo.

 

¿Sabías qué los manglares capturan 10 veces más dióxido de carbono que los bosques terrestres?, con el proyecto “Vida Manglar” se capturan cerca de 30.000 toneladas de CO2 anuales y se espera reducir en 30 años cerca de 939.296 tCO2e que se traducen en más de 800.000 bonos de carbono azul, lo que demuestra que los ecosistemas de Manglar, son piezas claves en la mitigación de los efectos del cambio climático.

 

El lanzamiento de esta iniciativa estuvo liderado por el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, en compañía de nuestro Director General, Francisco Arias Isaza, además de diversas instituciones que han apoyado esta iniciativa como la Corporación Autónoma Regional de los Valles de Sinú y San Jorge - CVS, la Corporación Autónoma Regional de Sucre - Carsucre, Conservación Internacional, Fundación Omacha, 14 asociaciones comunitarias de mangleros del área marina protegida (AMP) Distrito Regional de Manejo Integrado - DRMI Cispata, La Balsa y Tinajones, entre otros representantes comunitarios de los municipios de San Antero, San Bernardo del Viento y Lorica (Córdoba); Coveñas, San Onofre y Santiago de Tolú (Sucre).

 

Con la implementación del proyecto el país contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 5 “equidad de género”, 8 “Crecimiento económico”, 11 “Comunidades sostenibles”, 13 “Acción por el clima”, 14 “Vida Submarina” y 15 “Vida en la tierra” y se integra a los compromisos del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 “pacto por Colombia, pacto por la equidad”, el cual estableció en el “Pacto Caribe” la meta de desarrollar 6 nuevos proyectos de carbono azul a lo largo del Caribe Colombiano, para lo cual la experiencia adquirida se constituye en un ejemplo de ser replicado en otras AMP del país y generar herramientas claves para su sostenimiento y manejo aportando en la resiliencia de las comunidades locales.

 

 

Hace años, se pensaba que los manglares eran ecosistemas emisores de carbono, sin embargo, INVEMAR inició investigaciones con la hipótesis que los manglares en buen estado de salud podían capturar carbono no solo por años, sino siglos.

 

Esta iniciativa tiene su antecedente en el marco del proyecto “Diseño e implementación del Subsistema de áreas marinas protegidas de Colombia (SAMP)” desarrollando entre 2012-2015 ejercicios técnicos para estimar el almacenamiento de carbono en manglares del Área Marina Protegida (AMP) en el Distrito Regional de Manejo Integrado de Cispatá (DRMI Cispatá), y se diseñó el proyecto Tipo REDD+ en manglares. Como mecanismo de sostenibilidad del SAMP y 

fortalecimiento de las AMP regionales, se diseñó e implementó la acción “Manglares, Pastos Marinos y Comunidades locales: Desarrollo e intercambio de experiencias de la gestión integral de la biodiversidad y sus servicios en la región Caribe (MAPCO)” (2017-2022) cofinanciada por la Unión Europea y ejecutada por INVEMAR y Fundación Natura.

 

En el desarrollo de la Acción MAPCO, se tomó como insumo la información del SAMP sobre el potencial de captura de carbono en manglares en el DRMI Cispatá, dándole continuidad al proceso para validación con el estándar Plan Vivo. Al acotarse el término Carbono Azul a nivel internacional, para hacer referencia al Carbono capturado y acumulado por ecosistemas de manglares, pastos marinos y marismas (ecosistemas marinos y costeros); con el apoyo y visibilización de Conservación Internacional, se reestructuró el Documento de Diseño del proyecto, bajo los requisitos de los estándares VCS y CCB (VERRA) que hoy se constituye en el primer proyecto carbono azul en Colombia, denominado Vida Manglar.

 

Este proyecto presenta múltiples beneficios ambientales, sociales y económicos, entre los cuales se destaca el fortalecimiento de la gobernanza local y del manejo de áreas marino-costeras protegidas a nivel regional; el uso de prácticas de manejo comunitario sostenible de manglar; El incremento en la percepción del valor de los manglares y la conservación de la conectividad hidrobiológica del paisaje costero.

 

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