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Crónicas de sordos y la mar. Giovanny: El pescador de San Andrés.

 

Cuando Giovanny Howard cumplió los 11 años decidió dejar de estudiar. A esa edad apenas había llegado hasta cuarto de primaria, y en su camino educativo, que inició a los 7 años, sólo logró aprender a escribir las vocales y algunas palabras. Las señas, su lengua, eran desconocidas para sus profesores y compañeros de clase, y por más que lo intentaba, no lograba comprender lo que le enseñaban, o comunicarse con ellos, porque, finalmente, las señas que conocía eran escasas. Las pocas oportunidades educativas para sordos en la isla, lo encaminaron a aprender un oficio familiar: la pesca.

 

 

Gloria James, su madre, procedente de una familia de pescadores, le inculcó el amor por este arte a sus cuatro hijos, incluyendo a Giovanny (el mayor y único sordo) desde muy joven.  Aunque al principio se cuestionaba el porqué de la condición de su hijo, entendió que la genética es más fuerte, pues una de las sobrinas de Horacio, su esposo, también era sorda, una paradoja para él, que dedicó su vida a la música.

En vida, Horacio Howard fue un músico reconocido en San Andrés. Giovanny le acompañaba a muchos de sus eventos y tenía un vínculo muy especial con él. Recuerda incluso que su padre sabía tocar piano, guitarra, saxofón, talento que lo llevó a ser el baterista del grupo The Rebels HB, considerada como una de las primeras bandas de Reggae en Colombia.

 

Giovanny aprendió de manera empírica la lengua de señas, pues a su alrededor nunca hubo alguien que le enseñara. A media que creció, aprendió las señas que veía de otras personas sordas, y con los oyentes se comunica oralizando, leyendo los labios y por medio de algunas señas caseras que él mismo ideó.

 

 

La pesca: el motor de vida.

Cuando desertó de la escuela, Odaldo James Bernard, padre de Gloria, acogió a su nieto como su pupilo y le enseñó a pescar, dándole rumbo a la vida de Giovanny.

 

Desde los 18 años se dedica a pescar, yendo rigurosamente al mar, la oficina que ocupa de lunes a viernes desde las 3:30 am hasta las 4:00 pm, y el escenario donde comparte con algunos familiares.  Giovanny le debe a la pesca el sentido de su vida y reconoce que la situación para las personas sordas, al menos en la isla, no son fáciles.

 

En su ir y venir por las aguas, descubrió una pasión propia: la fotografía, le encanta fotografiar todo lo que pesca y ahora cuenta con su propio bote. Los años de experiencia le han permitido enseñar a otros pescadores sobre su trabajo y los cuidados que se deben tener en el océano, pues es su orgullo ser un excelente nadador y nunca haber sufrido un accidente en su trabajo.

 

Giovanny sueña con un futuro prometedor para la comunidad de sordos, con más oportunidades equiparables a las de los oyentes. Sueña con seguir regresando al mar, ese que lo ha visto transitar por más de dos décadas. Quiere seguir viendo al sol nacer y ocultarse, vivir de la pesca y seguir inmortalizando a través de la fotografía su día a día en el arte de pescar.