
La generación de conocimiento científico para la toma de decisiones ambientales en el departamento del Magdalena dio un paso significativo con la culminación del Convenio 113-2025 entre la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (CORPAMAG) y el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (INVEMAR). Durante más de un año, investigadores, autoridades ambientales, comunidades y sectores productivos trabajaron de manera conjunta para producir información estratégica sobre la calidad ambiental marina, la vulnerabilidad de los ecosistemas costeros y las dinámicas de uso del espacio marino, generando insumos clave para la planificación y conservación de los recursos marino-costeros.
Los resultados, socializados este 17 de junio, revelan avances importantes en el conocimiento del territorio como desafíos urgentes para garantizar la sostenibilidad ambiental de la región. Entre los hallazgos más relevantes se encuentran la identificación de zonas altamente vulnerables a la contaminación en la bahía de Santa Marta, la caracterización de conflictos entre diferentes usos del mar, el seguimiento a procesos de erosión costera y la implementación de una estrategia pionera de alfabetización oceánica en instituciones educativas del departamento.
Los principales resultados y componentes
El monitoreo de la calidad del agua y los sedimentos en el departamento del Magdalena permitió identificar sectores de la zona costera que continúan enfrentando presiones ambientales asociadas a descargas urbanas, aportes de los ríos y deficiencias en el manejo de aguas residuales. Entre los puntos que requieren mayor atención se encuentran el río Manzanares, el Muelle de Cabotaje, el Emisario Submarino y la Ciénaga del Sevillano, donde los análisis evidenciaron señales de deterioro relacionadas principalmente con altas cargas microbiológicas y concentraciones elevadas de nutrientes.
Uno de los resultados más relevantes es el papel del río Manzanares como fuente de presión sobre la bahía de Santa Marta y sobre la playa Los Cocos, debido a su cercanía con la desembocadura. De igual forma, Playa Salguero se mantiene como un sector de interés para el monitoreo por la influencia del río Gaira. Estos hallazgos confirman la importancia de continuar vigilando la calidad del agua en las playas turísticas, especialmente en aquellas ubicadas cerca de ríos, drenajes urbanos y zonas de alta afluencia de visitantes.
A partir de esta información, INVEMAR y Corpamag también avanzaron en el diseño de un Sistema de Alerta Temprana frente a la contaminación microbiológica en las playas turísticas de Santa Marta. Esta iniciativa busca fortalecer la prevención, mejorar la articulación entre instituciones y generar herramientas que permitan responder de manera más oportuna ante eventos que puedan afectar la calidad sanitaria de las playas y el bienestar de residentes y turistas.
Uno de los componentes más innovadores del convenio fue la espacialización de los usos y actividades que se desarrollan en el espacio marino bajo jurisdicción de Corpamag. El estudio permitió identificar y cartografiar actividades como la pesca artesanal, el turismo náutico, el transporte marítimo, la infraestructura portuaria, la actividad hidrocarburífera y la presencia de cables submarinos.
La investigación contó con la participación de más de 20 actores clave, entre entidades públicas, organizaciones comunitarias, sector privado, academia y organizaciones de conservación. El análisis evidenció que muchas de estas actividades convergen sobre áreas ecológicamente sensibles, como praderas de pastos marinos, arrecifes coralinos y playas utilizadas por tortugas marinas.
Los investigadores identificaron conflictos espaciales entre rutas marítimas y zonas de pesca artesanal, actividades recreativas y ecosistemas vulnerables, así como riesgos asociados a vertimientos y contaminación en áreas de interés turístico y pesquero. Los resultados servirán como base técnica para futuros procesos de ordenamiento marino-costero, declaratorias de áreas protegidas y actualización de instrumentos de planificación territorial.
Uno de los hallazgos más preocupantes del convenio corresponde a la valoración de impactos y vulnerabilidad de los ecosistemas marinos de la bahía de Santa Marta. El estudio concluye que la bahía enfrenta una presión ambiental significativa derivada principalmente de fuentes de contaminación asociadas al crecimiento urbano y a las deficiencias en el manejo de aguas residuales.
Las descargas provenientes del río Manzanares, los vertimientos directos al mar y el rebosamiento fueron identificados como las amenazas más críticas para la salud ambiental del ecosistema. El análisis registró siete interacciones catalogadas como críticas, setenta severas y setenta y nueve moderadas entre amenazas e impactos ambientales.
Los resultados muestran que los arrecifes coralinos ubicados en el sector del emisario submarino presentan una vulnerabilidad muy alta, con una calificación de 4,15 sobre 5. Los parches de pastos marinos alcanzaron una vulnerabilidad aún mayor, con 4,26 puntos. La población costera también fue clasificada con vulnerabilidad muy alta (4,30), particularmente en sectores urbanos cercanos a fuentes de contaminación.
Para los investigadores, estos hallazgos confirman la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo ambiental, ampliar la cobertura de las estaciones de seguimiento y acelerar inversiones en infraestructura de saneamiento básico para reducir los riesgos ambientales y sanitarios.
Erosión costera: una amenaza que avanza
Otro componente del convenio permitió monitorear los cambios en la línea de costa, los perfiles de playa y la dinámica de sedimentos en distintos sectores del litoral magdalenense.
Los análisis realizados entre 2021 y 2026 evidenciaron procesos de erosión generalizada en zonas como Boca de la Barra, mientras que en sectores como Salguero se observaron dinámicas contrastantes de erosión y acreción. Los resultados confirman que buena parte de la franja costera presenta una alta dinámica geomorfológica, influenciada tanto por procesos naturales como por intervenciones humanas.
El estudio también evaluó la presencia de partículas de carbón mineral en los sedimentos costeros. Aunque los niveles registrados durante 2025 permanecieron bajos y relativamente estables, el monitoreo permitió identificar puntos con mayores concentraciones históricas, generando una línea base para futuros análisis ambientales.
Educación para construir una cultura oceánica
Más allá de los estudios técnicos, el convenio le apostó a la formación de nuevas generaciones comprometidas con el cuidado del océano. A través de la estrategia de alfabetización oceánica, inspirada en iniciativas impulsadas por UNESCO e IOCARIBE, se desarrollaron actividades educativas en instituciones escolares del Magdalena.
La estrategia alcanzó diez municipios y vinculó a más de 650 estudiantes, docentes y líderes educativos mediante laboratorios de formación, encuentros de saberes y actividades lúdicas sobre biodiversidad marina, contaminación, erosión costera y conservación de ecosistemas.
Las encuestas aplicadas durante el proceso mostraron que el 70,4 % de los participantes fueron mujeres y que cerca de la mitad de los estudiantes encuestados tienen entre 11 y 15 años. Asimismo, más del 70 % manifestó considerar
el océano como un elemento muy importante para su vida.
Aunque los resultados evidencian una adecuada comprensión de temas relacionados con biodiversidad y la relación entre los seres humanos y el océano, también revelan vacíos de conocimiento en aspectos vinculados al cambio climático y las funciones ecológicas del mar, lo que refuerza la necesidad de continuar fortaleciendo estos procesos educativos.
Ciencia para la toma de decisiones
Para Corpamag e Invemar, el principal logro del convenio radica en haber generado información científica robusta que permite orientar decisiones estratégicas sobre conservación, ordenamiento territorial, gestión del riesgo y desarrollo sostenible.
Los estudios concluyen que el departamento del Magdalena enfrenta retos complejos relacionados con la contaminación, la erosión costera, la presión urbana y los conflictos entre usos del espacio marino. Sin embargo, también destacan que existe una base técnica sólida para avanzar hacia modelos de gestión más integrales, participativos y sustentados en evidencia científica.
La recomendación general de los investigadores es clara: fortalecer la articulación institucional, ampliar los programas de monitoreo ambiental y consolidar estrategias de educación y participación ciudadana que permitan proteger uno de los patrimonios naturales más valiosos del Caribe colombiano.
Mientras el mar continúa enfrentando crecientes presiones, los resultados del Convenio 113-2025 dejan una certeza: comprender mejor los ecosistemas marinos y costeros es el primer paso para garantizar su conservación y el bienestar de las comunidades que dependen de ellos.
Bienvenidos al Invemar